jueves, 25 de junio de 2009

Esto es REAL. Nadie me lo ha contado.

Hace más de 23 años, cuando estaba en 3ro de media, mi papá comenzó a bajar de peso de manera sostenida. Eso nada más, no tenía ningún sintoma. Comía bien, dormía bien, y su estado de ánimo y salud era el mismo. Él siempre ha sido disciplinado y nunca de excesos, además de hacer caminatas o bicicleta todos los días (a no ser que haga mucho frio, el cual detesta).

Como tenía un gran amigo en el seguro, pudo hacerse todos los análisis disponibles para ese entonces. Incluso una serie de pruebas que incluían aparatos modernos (probablemente tomagrafías o resonancias en su primera etapa). Al final le dijeron: "Doctor, usted no tiene nada. Esta perfectamente saludable", y le dieron una bolsita con diazepam. Nunca los tomó, porque no sentía ni depresiones ni angustias.

Antes de comenzar todas estas pruebas que menciono, mi mamá le había sugerido que visitaran a una parapsicóloga (asi se refería ella a esta señora, mi hermana decia "bruja con título") que conocía en Chorrillos. Mi papá, incrédulo, no se negó tajantemente pero le dijo que esperaría a hacerse todos los exámenes que los médicos le pidieran.

Ante los resultados médicos, todos de ellos negativos, mi papá aceptó la propuesta de mi mamá y fueron a visitar a la señora de Chorrillos. Les tocó su turno y se sentaron. La señora tiró las cartas a la mesa y fue muy categórica al decir: "Brujeria!". Continuó diciéndole: "Usted tiene un alto cargo acá. Lo veo entre campos, entre sembrios. Pero a usted le han hecho mucho daño. Con urgencia necesita un curandero."

Mi papá era en ese entonces Vocal Supremo del Tribunal Agrario. El equivalente a la Corte Suprema en temas agrarios, de ahí que tanto la mención a un alto cargo y a campos y sembrios los dejó helados a mis papás.

¿Le duele su rodilla derecha? le preguntó a mi viejo. El le contestó que no. "Cuide esa pierna" le dijo. ¿Usted puede curarme? le preguntó mi papá. Ella le dijo que no. Que en ese momento ella estaba siendo atacada por un brujo malero y que tenia que ir al norte del país a darse un baño de energía positiva.

Entonces mi papá recordó que muchísimos años atrás a su hermano mayor, mi tio Germán, le habían también hecho daño y que un señor de Chachapoyas le había sanado. Le comentó esto a la señora y ella volvió a tirar las cartas. "Es un hombre de éxito. Vaya usted con él" le dijo.

Asi que mi papá decidió preparar su viaje a Chachapoyas.

Continuará...

miércoles, 24 de junio de 2009

Esto es REAL. Nadie me lo ha contado. Parte 2

Mi papá no sintió miedo, sólo decidió hacer lo que le había dicho la señora (mis papás nuncan dice señora, dicen parapsicóloga). Regresó a su oficina y llamó a AeroPerú. Era un viernes recuerda, y reservó pasaje para el siguiente martes. Era la fecha más cercana que el avión volaba para Chachapoyas.

En Luya, en las serranías de Amazonas, era que vivía Lucero, el hombre de éxito. Esa misma noche fue a su casita y junto con otras personas más, en su mayoría de la zona, les dieron de tomar una bebida, que según me cuenta mi papá no era alcoholica, tampoco muy desagradable pero sí ocasionaba naúseas.

Lucero estaba sentado en un sillón con tan sólo una tenue luz detrás el él. Uno por uno, iba mencionando a las personas que estaban ahi y el problema por el que venían. Cuando llegó a mi papá, dijo "Acá está mi doctorcito. Lo veo junto a las estrellas, tiene un alto cargo mi doctorcito. Lo veo entre maizales". Y continuó "Mire pues, y uno su colega le ha hecho el daño. Le han velado para que se muera". Mi papá le pregunt´si ese colega era de dentro de su corte, y le dijo "no doctorcito, de afuera de su trabajo". "Denle un poquito más del traguito a mi doctorcito".

Asi que le pasaron una ronda más de ese líquido que les daban a todos, y que ocasionaba naúseas. La gente ahi presente arrojaba en un balde que estaba al centro de la salita. Mi viejo, pucrísimo como él solo, le preguntó "Lucero, ¿puedo ir al bañito mejor?". "Sí mi doctor" le contestó. Asi que fue, y ahi no le quedó más que hacer lo que todos hacían en la sala. Tenía consigo su linterna y alumbró. Aunque no había comido nada, arrojó -cuenta él- muchísimo. Sería el daño talvez, pero eran grumos oscuros y él no podía controlarlo. Sólo salían y salián de su interior.

Al final de la sesión, Lucero le preguntó: "¿Le duele su pierna derecha doctor?". Mi papá quedó completamente sorprendido. El señor le había dicho exactamente lo mismo que la señora de Chorrillos. No tenían ningún contacto, estaban a miles de kilometros de distancia. No habían celulares ni email (se podría creer que talvez ambos mantenían cierta comunicación si fuera en estos tiempos). Era algo increíble.

Bastó solo esa noche y mi papá regresó. Le dio una botella con una bebida para que siguiera tomando y también le entregó "su seguro". Es una pomito chiquito con unas hojitas dentro. Lo usa como colonía, y cada vez que se acaba, mi papá le pone after-shave. No lo anda con él, pero como dice, tiene fé en que ahora -y desde ese entonces- el está protegido. En realidad no lo tiene siempre en el bolsillo por temor a perderlo.

Ya de vuelta en su oficina, meses después y con varios kilos de más, su secretaria le dice: "Doctor, cuando usted no estuvo, vino una señora que tiene un caso acá en el Tribunal, pero no con usted. No lo conoce. Me preguntó si usted era gordo. Yo le dije que no, pero tampoco delgado, pero que sí había bajado mucho de peso." "Ah ya señorita" dijo la señora "Porque cuando estaba esperando afuera, y pasó el doctor Tejada, escuché a un señor en terno oscuro decir "A este cojudo lo voy a secar hasta que se muera".

Ese era el colega del que habló Lucero. No trabajaba ahi, pero era abogado también. Muchos años después que mi papá dejo el Tribunal, fue a firmar su cheque y vió a este abogado ahi también. Estaba apoyado en una pared, con la barba bastante crecida, delgado, ojerozo. Visiblemente enfermo. Quién sabe, talvez alguien le devolvió el daño.

Esto es REAL. No me lo ha contado el amigo del primo del hermano de mi amigo del trabajo. Le paso a mi viejo, nos pasó a toda la familia. Fueron momento muy difíciles. Gracias a la señora de Chorrillos y a Lucero mi papá esta acá. Ambos ya murieron, pero me dice mi papá que ha escuchado que el hijo de Lucero (Lucerito) tiene los mismos dotes del papá.

Muchos no creerán en ésto, pero nosotros sí. Yo sí. Existen personas con poderes. Existe el bien y el mal.

viernes, 19 de junio de 2009

Las actuaciones del Nido

Cuando mi hijo dio el examen de ingreso acá en el colegio donde trabajo, me preguntaron en qué nido había estado. Los resultados de las pruebas eran excelentes y obviamente mi china y yo estabamos recontra emocionados del rendimiento de nuestro Germancito. Las evaluadoras y la psicóloga esperaban seguro que nombráramos algún nido famoso, pero no. El nido donde mi hijito estuvo fue Angel´s Garden, de la hermana del gran Luis Miguel Barraza, más conocido como Barrazita.

La miss Giovanna (hermana de Barrazita) había habilitado en su casa un par de salones para su nido. Esta era una casa grande (sala amplia, garage, patio posterior) en una quinta más o menos grande (lo suficiente para estacionar unos cuatro carros, a lo ancho). La miss Gloria (mamá de Barrazita) era la otra profesora del nido. Luis Miguel (el mismo Barrazita) era el profesor de Computación. Y este era uno de los ganchos marketeros para publicitar el nido.

Y llegó la actuación del día de la Madre. El escenario era el garage, debidamente acondicionado como un verdadero escenario de teatro con una cortina roja. Los niños estaban tras bastidores preparándose para la actuación. Las butacas eran las mismas sillas que usan los niños: Chiquititas!. Que afán de cuanto nido he visitado (nunca he ido a los más pitucos) de poner esas mini sillas en las actuaciones donde a las justas entra el huesito de la alegría, y las nalgas desbordan por los costados. El hecho es que la sillitas estaban dispuestas en 4 hileras en la quinta, impidiendo el libre tránsito de los vehiculos ahi estacionados. Pero, como se trataba de una actuación del día de la Madre, y más aún, de niñitos de 3 a 5 años, todo estaba permitido.

Entonces tenemos el escenario y las butacas. Falta el maestro de ceremonias. Si el Oscar tiene uno, por qué no esta performance de hermosos angelitos por el día de su mamita. Y el encargo de hacer las veces de maestro de ceremonias era el esposo de Giovana; quien folder en mano, iba presentando los númeritos: "Bienvenidos mamitas del nido Angels Garden. Es un honor para mí presentar estos pequeños pero emotivos números por el día de la Madre. Han sido preparados con mucho amor por las misses Giovana y Gloria y vuestros hijitos e hijitas".

Hacia una pausa, y siempre con la voz de locutor, continuaba: "Y ahora, el salón de naranjitas y manzanitas bailaran un tondero para todas ustedes, las mamitas". Eran sólo dos salones, con unos 4 niños en cada salón. No creo que era necesario especificar el nombre de cada aula ya que siempre salían los ocho niños a actuar a la vez. Pero, sonaba mas cool probablemente.

Y salían los niñitos, uno a uno. Algunos por voluntad propia, otros empujados (muy discretamente, o sea del cuello !!!) por sus misses. Llueven los flashes de las cámaras (la mía era digital, modestia aparte. Les estoy hablando del año 98. Aunque en realidad era de mi chamba). Las caras del público obviamente eran de mucha alegría, desbordante emoción y ternura. También se dieron algunos incovenientes como el llanto de algunos niños. Algunos por ver ahi a sus papás, otros por que no pudieron llegar y otros por que estaban en la primera etapa del "pánico escénico".

Estoy eternamente agradecido a las misses Giovana y Gloria. Super amorosas y dedicadas. Que bien que prepararon a mi Germancito en esa etapa tan importante de su vida, cuando comenzaba a sentir, a conocer, a vivir en este mundo. Estoy agradecido a mi pata Barrazita por las clases de computación (aunque creo que esa temporada se quitó de su jato) . Estoy agradecido del esposo de Giovana, gran maestro de ceremonias. Por las ganas que le ponía al ayudar a su esposa con el nidito estoy seguro que la ama mucho y les deseo lo mejor. También estoy agradecido de los vecinos por su paciencia y tolerancia, ya que estoy seguro que estarían un poquito cansados de oir tantas vocecitas chillonas interrumpiendo su calma matutina.

Aclaración sobre episodios contados en post anterior

Sobre el post el Cole: box Lunch y los Paseos, me llega esta aclaración de Eddie Zavala que creo pertinente publicarla:

Hermano, leyendo tu blog acerca de Box Lunch y paseos".

Dejame que te cuente Limeno:

No fue en ningun paseo. Eso paso entre Alberto Polar y yo. Empezo en el salon. Yo acababa de regresar de Estados Unidos (me pase el 5to grado aca), y estabamos en sexto grado. Ese fue el anho que Techy entro a nuestra promo. Inmediatamente, cuando la conoci a ella, se me callo la baba. Y, gracias a Dios, le guste a ella tambien. Bueno, oviamente, Alberto tenia el ojo puesto en Techy, y no le gusto para nada que Techy y yo nos pusimos de enamorados. No me acuerdo bien que clase fue, pero era la ultima clase del dia, y Alberto empezo a ponerse bocon conmigo. Hablando de que yo era un creido por que habia vivido en EEUU, y otras idioteces que no me acuerdo. En fin, me pare de mi carpeta, y se armo el chongo en el salon. Un empujon y un punhetazo de mi parte, y de ahi, Gabriel Politis nos separo, entre gritos y carajos. Bueno, le dije a Alberto que nos encotraramos en el Parque. Gabriel me hablo y me dijo que sea un pelea justa, que yo no podia usar artes marciales. Acepte eso, y nos fuimos al parque. Me acuerdo que parecia que todo el colegio estaba ahi, y despues de mas lisuras y empujones se armo la pelea. Alberto vino corriendo hacia mi, con los brazos moviendose como ventiladores, en circulos hacia adelante. Me parecio muy gracioso que estaba haciendo eso, y de mi estupidez, el conecto un golpe con mi nariz. Bueno, sangre de la nariz (era muy facil para mi que pase eso por que tenia un capilar abierto en la nariz), y termino la pelea conmigo encima de Alberto agarrandolo a punhetazos. Ivan LLaque (su apodo era Yuca, pata mio del barrio y de la promocion antes de nosotros) nos separo. Ahi termino esa pelea. Regrese a mi casa para enfrentar a mi mama con la camisa cubierta en sangre. Yuca le explico a mi mama lo que habia pasado, y gracias a Dios ella no me saco la mugre. El siguiente dia, llegue al Cole, y me esperaban unas cuantas cosas....German Torreslara quizo bronquearse conmigo, pues creo que el y Alberto se habian hecho muy amigos. Breve bronca, nadie gano ni perdio entre el y yo, y terminamos siendo amigazos, especialmente cuando nos fuimos juntos al Leoncio Prado. Alberto Polar estaba ahi con los ojos moreteonados, y la nariz hinchada. Mas tardecito, el recibio una papeleta blanca, y yo una verde por nuestra pelea. Y por siaca, yo no use esa bendita pose de la pelicula. Seguro que estaba parado en la basica pose de artes marciales (Karate en mi caso), pero como le habia prometido a Gabriel Politis no usar artes marciales, no patie.
Bueno pues, ahi esta la historia completa de comienzo a fin, hermano.
Un abrazo,
Eddie

jueves, 18 de junio de 2009

Del Cole: Box Lunch y Paseos

No recuerdo muy bien estos eventos, pero mi compadre Kike me ha pasado algunos datos. Había un evento en el cole en el cual las chicas llevaban almuerzo, mejor dicho una lonchera. Los varones llevabamos el postre. Supuestamente, como dice Juan Luis Guerra.

Las chicas dejaban su loncherita en el piso y nosotros, sin saber de quiénes eran, tomábamos una. Había que hacer un rápido reconocimiento: si era grande entonces significaba que era un buen refrigerio. Habían de todo tipo: grandes, chicas, bien decoradas, otras más sencillas.

Tuve la suerte de que me tocara un super refrigerio, y luego tuve la verguenza de entregar como postre un chocolate. Creo que fue un Sublime. Fue la primera vez que participaba en una celebración de este tipo (en 1ro de media si no me equivoco). Yo fui el afortunado, y la agraviada no recuerdo, creo que mi queridísima Camila (¡la mejor dentista del mundo!).

Eso es lo recuerdo del Box Lunch, por favor, si recuerdan algo más, coméntenlo o me mandan un correo para actualizar esta entrada.

Algo de lo que si tengo más recuerdos son los paseos anuales. Creo que siempre fuímos al mismo lugar. El hecho es que en tercero de media, al flaco Daniel Bustios (me acaba de escribir un mail autorizando el uso de su nombre: un abrazo Daniel! -vive en Virginia, EEUU y es mi colega) lo bajaron del bus por portar bebidas no permitidas (leáse una chata de ron). No avanzó ni un metro el bus, y él ya estaba fuera. Vimos con mucha pena (Manolito Delgado fue quien más sintió su partida) como se iba perdiendo su delgada silueta en la densa vegetación del Parque Castilla (donde una vez pisé una rata de noche; sería rata porque chilló).

Mi compadre me cuenta también de un episidio en primaria, en el que Tito Peña se tocó de nervios (esta expresión me recuerda a Nair) porque le había picado un zancudo en el pie. Debe haberse metido dentro de su zapatilla. Él pensaba que perdería el pie probablmente, y es que uno de niño se hace problemas de tonteras.

La comida llegaba recontra fría. Seguramente por eso, y como recuerda la miss Edith cada vez que me ve, yo llevaba pan con mantequilla o atún (nunca ambos juntos) en unas bolsitas de leche. La ENCI, se acuerdan, color verde con una vaquita. El hecho es que mis pancitos quedaban con una fina capa blanca. Tipo empanada de carne, pero no era azúcar, sino leche en polvo.

Siempre con Kike como datero, fue después de uno de estos paseos que se dio una pelea entre compañeros del salón. Fue en el Parque Castilla, frente a la puerta principal del cole, en la calle Joaquín Bernal. Peleaban -creo- por el amor de una compañera. Lo célebre de aquel enfrentamiento fue que uno de los contendores hizo la famosa pose de la grulla, aquella de la película Karate Kid. Obviamente no le salió, y al final se agarraron a los típicos jalonazos y empujones. Las únicas peleas con estilo, donde cada peleador da un golpe a la vez, son las que se ven en la TV.

La gente hacia mini tonos en los paseos. Claro que eran muy pocos los que bailaban. Me refieron a los hombres que bailaban. Y eso se mantiene hasta ahora. Siempre nuestras parejas (enamoradas, novias o esposas) insisten en bailar cuando uno esta recontra animado con los patas tomando unos traguitos y conversando. Pero bueno, en estos paseos los más agrandados bailaban. Algunos estaban ya con la enamoradita, mientras que yo (y gran parte de mi mancha) estabamos en Los Gobots o Robotech. ¡Aunque ya picaba!

No he querido incluir nombres en algunos de los eventos descritos, primero porque no los recuerdo bien y segundo porque espero contar con la autorización respectiva. Si se acuerdan algo más, por favor coméntenlo o me envían un email.

lunes, 8 de junio de 2009

Del Cole: A Huacho me fui

Nunca antes había sentido de verdad lo que era la muerte. Un par de años antes había fallecido un primo hermano muy querido por toda la familia luego de una penosa enfermedad. Quizás fue por todos esos meses que mi primo estuvo enfermo que su partida no me marcó al nivel que lo hizo la partida de Ivan.


Dos noches antes fui con él al chifa. En esta ocasión sí pude disfrutar de algunos platos a parte de mi tradicional menú de cinco soles (del cual comentó en un post anterior) ya que Ivan pagaba. Estuvimos conversando de todo y ahí me mencionó que estaba a punto de llegarle "la sorpresa". "Si es LA sopresa entonces es o LA Camioneta o LA Moto" le dije yo.


Tiempo antes había comenzado en él la afición por las motos. Y es que Ivan siempre estaba deseoso de adrenalina. Me acuerdo que cuando nos retiramos del colegio, él nos recogía a todos en la "lancha" de su papá. Un Ford creo de los setentas. Inmenso. Una vez se metió en contra en plena Avenida César Vallejo (la del Touring). Asustaba a las chicas que estaban por cruzar la pista haciéndoles creer que les daría pase, para luego acelerar un poco, y luego detenerse nuevamente.


Yo nunca subí a su moto. Es más, creo que sólo una vez me he subido a una en toda mi vida, y fue con mi viejo en la Selva. Kike -mi compadre- fue uno de los que sí se subió y recuerda que hizo el tramo de su casa a mi casa (unas 12 cuadras) en lo que le tomó pestañear.


Una noche antes -es decir la noche anterior, noche de sábado- fue casi toda la mancha a buscarlo para salir a huevear como siempre. Tocaron el timbre y salió su papá a decir que Ivan se había acostado temprano. "Que raro" pensaron todos y al retirarse, vieron en la quinta al costado de su casa, una moto. Era "LA sorpresa" de la cual me había hablado la noche anterior.


Al día siguiente, el domingo, me había reunido con mi pata Osquitar, un amigo del Instituto. Lo había subcontratado para que haga por mí un sistema para una empresa de publicidad. En realidad, más era lo que él dormía mientras yo salía con mis amigos. En algunas ocasiones, el fue uno más en las pichanguitas del Parque Castilla. Bueno, yo había bajado a preparar un riquísimo tacu-tacu y cuando me disponía a comerlo, sonó el teléfono.


Subí a contestar. Era el hermano de Ivan, Oscar. Con voz temblorosa me dijo "Ivan ha tenido un accidente, estamos en el Hospital del Empleado. Avísa a todos y vengan para acá. Esta grave". Me dijo que había encontrado mi tarjeta en su billetera y que es así como obtuvo mi número telefónico.


Le conté eso a Osquitar, y salí de mi casa a buscar a Jota. Él vivía a la vuelta de mi casa y cuando se asomó por su ventana en el quinto piso, le dije "Jota baja. Iván se ha accidentado" y le señalé el camino al Hospital, que está a unas cinco cuadras de casa. De un teléfono público a medio camino, llamé a Eduardo pero él no estaba, asi que dejé el mensaje con su mamá, indicándole que era un accidente y era grave. Eduardo fue durante muchos años el más cercano a Iván.


Todo el camino con Jota íbamos especulando sobre qué es lo que podría haber pasado. Estabamos seguros que tendría que ver con la moto que acababa de recibir el día anterior. De un teléfono público llamé a Eduardo y dejé el mensaje con su mamá. Al llegar al hospital nos dijeron que Ivan estaba gravísimo. Había sido impactado a poca velocidad por un carro al cual él no vio y éste le golpeó la llanta trasera de la moto. Su acompañante salió ileso con tan sólo unos rasguños mientras que él tuvo la mala fortuna de impactar de cabeza contra un árbol. No llevaba el casco puesto. El pronóstico era desalentador. Nos dijo el hermano menor que sí se salvaba, quedaría seriamente dañado ya que su cerebro había sufrido mucho.

Cada vez llegaba más gente al hospital. Fui a ver a mi esposa (en ese entonces mi enamorada) y le conté lo que había pasado. Ella estaba haciendo un trabajo en la casa de una amiga de la universidad en San Isidro. Le dije que yo la tendría informada y que siguiera con el trabajo que tenían que terminar. Mi hermana mayor me prestó su carro para todo lo que fuera necesario. Lamentablemente, sí hubo algunas gestiones más que hacer.

Iván resistió hasta la noche. No recuerdo exactamente a qué hora fue, pero ese típico sonido "ti..ti...ti.." que se escucha en las películas dejó de sonar. Y es que la sala de emergencias en donde lo trataban estaba muy cerca del área donde todos nosotros estábamos. Demás esta decir lo terrible que fue ese momento, y los que vivimos después esa noche, mientras duro la misa en su honor y el velorio. El que más me afectó a mí fue cuando fui a comprar el arreglo al Estadio Nacional.

Yo no fuí al entierro. Tenía que trabajar y hubiera sido muy complicado en tan poco tiempo conseguir profesores que me reemplazar. Pero aunque lo hubiera conseguido, creo que simplemente ya no quería someterme más a todos esos momentos tan desgarradoramente intensos.

En la noche, después de dictar las clases me encontré con todos los patas que habían ido al entierro. Me contaron que después de salir del velatorio, llevaron el feretro a la cuadra donde vivía Ivan y que ese fue un momento muy triste. Después todos hicimos bromas, quizás para distraernos un rato, para relajarnos, para alejarnos por un momento de la realidad tan triste que todos viviamos.

Este episodio nos unió aún mucho más a todos los que saliamos juntos con Ivan a los quinceañeros (me acuerdo el terno y las zapatillas blancas que una vez él se puso), a la casa de Braulito, a las pichangas de fulbito, al taco (ahi podían encontrarlo dando su siesta en las bancas al costado de las mesas de billar), a la playa, etc.

Iván fue un buen pata para todos nosotros. No podías estar serio frente a él. Él nunca lo estaba. Hacia cualquier payasada para alegrarte y hacerte reir. Experto inventado letras de canciones: A Huacho me fuí (I want to break free, de Queen) por ejemplo, y contando chistes de los que sólo el se reía. Siempre le vamos a recordar con esa sonrisa suya y esa ganas de vivir a mil por hora.

viernes, 5 de junio de 2009

VENTAS DE ENTRADAS A DEPECHE MODE

Por fin anunciaron la venta de entradas al concierto de Depeche Mode. De acuerdo al facebook del organizador ésta comenzará el día de mañana, Sábado 6 de Junio en Teleticket de Plaza Vea y Vivanda. El lugar, es el mismo (La Explanada del Monumental) pero según dice, con importantes mejoras.

Estimados Señores,Tal como lo ofreci les escribo para informarles, antes de que se anuncie en la prensa, que salimos a la venta para el concierto de Depeche Mode, el dia Sabado 6 de Junio en Tu Entrada de Vivanda y Plaza Vea. Tal como lo ofrecieramos los precios se han mantenido intactos. El concierto se realizara en La Explanada del Monumental con importantes mejoras al local que ya estaremos publicando.Un abrazo a todos,Alberto Menacho.

Asi que ahí estamos mañana a primera hora.

miércoles, 3 de junio de 2009

La Historia del Chifa. A pedido de Toñito.

Acabo de llegar del chifa. Íbamos a jugar un partidito en el Markham de Miraflores pero no hubo quórum, asi que cambiamos el deporte por una actividad igual de gratificante (aunque engordante): cenar. Y si estaba Toño dentro de los invitados, entonces tenía que ser chifa. Se apuntaron también Kike y Alex. Micky no pudo porque tenía clases.

Nos conocemos desde el colegio, hace más de un cuarto de siglo; y venimos jugando los partidos de fúlbito hace más de veinte. El problema es que últimamente no están teniendo la acogida esperada. De tener un mínimo de doce a quince asistentes, hemos pasado a siete el lunes pasado. Será el frio, será la garua, qué será. No es el hecho de tener una canchita de cemento con una iluminación aceptable por decir lo más, ya que el partido de hoy iba a ser en una cancha espectacular, con una iluminación de primera y con techo. Igualito, sólo confirmaron siete.

Es por esto que se me ocurrió convertir el sinsabor que me dejó el hacer todas las gestiones para el partido de hoy, por una amena cena en el chifa de siempre, el de la avenida Aviación (cuadra 28 porseaca). Al terminar, Toño me dijo: "¿Por qué no escribes acerca del chifa?" y les conté más o menos como es que nació en mí la afición por tan rica comida. Va más o menos asi:

Contrario a lo que se pensaría por el hecho de estar casado con una chinita (tres de sus abuelos son chinos), mi afición comienza mucho antes de que fuésemos enamorados. Es más, recuerdo que la fiesta de promoción fue casualmente en un chifa (parte de las gestiones la hizo mi hoy suegro, El Akún, un personaje) y no recuerdo, ni remotamente, haberme metido una gran comilona. Creo que piqué un poco de wantán y algo de arroz chaufa.

Comencé en un chifita chiquito en la calle José Leal, en Lince, mi barrio. Exactamente frente a la casa de la china María (le perdí el rastro hace un par de años. La deje en Japón y viajando por medio mundo) y al costado de una ferretería. Ya había salido del colegio y si mal no recuerdo ya había ingresado a la Richi. Era el año 1992 (ese fue el mejor verano de mi vida) y mi día se dividía entre la universidad (si iba), el taco (que sí iba), la casa de algún amigo o amiga y el chifita de José Leal.

El menú costaba cinco soles (increíble cómo se ha mantenido la economía, ¿Gracias a quién? Mejor no sigo...) y yo tenía justo esas cinco lucas, talvez de no haber ido a la Richi un par de días. El menu constaba de sopa, 2 wantanes y arroz chaufa. ¡Ah! un vasito de té. Un té que ya había sido pasado unas 3 o 4 veces. Era casi incoloro, inodoro e insípido, pero no era agua. Era té.

El problema comenzaba cuando me quedaba corto el refresco (es que tengo la costumbre de tomar mucho refresco al comer. Recuerdo a mi viejita diciendo: "se van a llenar de líquido"). El chino era recontra malo y no me daba un "refill" de refresco como se estila en cualquier "fastfood" hasta de medio pelo en EEUU (es que si autorizan el "refill" acá en Perú, se van a la quiebra los fastfood. Más que sedientos, los peruanos somos bien aprovechados, por no decir conchuditos). En esos casos, o guardaba un poquito de sopita wantan para usarla de refresco o esperaba al final para pedir agua ("no importa, aunque sea de caño", o la otra "¿tiene aguita para tomar mi pastilla?")

El chifita era muy rico, para qué. Y por supuesto que lo era, ya que ahí también eran frecuentes Iván (estuve con él, en ese chifita, el día anterior a su accidente) y sus papás. Todos ellos de muy buen paladar y como era sabido, de darse sus buenos gustos. También fui muchísimas veces con mi hermana Kathilú cuando salió embarazada de Andreita, mi sobrina. Muchas mujeres le agarran asco a alguna comida cuando salen en cinta; bueno, mi hermana Kathilú le agarro pasión al chifa, y yo la llevaba siempre ahí. Aunque creo que en verdad su pasión era escucharme agradecer, al estilo árabe (¿saben como es eso?), tan rica comida. Se mataba de risa. Parecía que la hija se le iba a salir del vientre de tanto reirse.

Como todo chifa que se respeta, éste cerraba también de 4 a 7 pm. Nunca se me ocurrió (y no les recomiendo tampoco que se les ocurra) inspeccionar las condiciones sanitarias de cualquier chifita. Y es que en algo debe estar el secreto para que sea tan rico. En alguna ocasión vi salir corriendo, raudamente, como alma que lleva el diablo, a un gato.

Para terminar: Se han dado cuenta de que nadie dice, cuando va a comer un chifita: "me voy a chifar". Y es que si bien el sustantivo "chifa" se refiere a comida, el verbo chifar se refiere también a comer, pero no necesariamente un chifita. Digo esto, porque viene a mi mente este hotel que hay por La Positiva, por la Vía Expresa, en donde en el primer piso hay un chifita, y en los otros pisos hay habitaciones para ocasionales huéspedes o permanentes amantes. No recuerdo el nombre, pero podría ser : "¿Chifas?".

lunes, 1 de junio de 2009

A la caza del roedor

Eran las once y media de la noche. Ya estabamos durmiendo, cuando en eso escuchamos un ruido por el ropero. Como el cable de televisión pasa por detrás de éste para llegar al televisor, supuse que era el viento que lo movía desde fuera. Yo mismo había hecho esa instalación extra de cable pero digamos que no la terminé del todo: el cable cuelga de un lado al otro de la azotea para luego bajar en diagonal hasta la ventana de nuestro cuarto y "entra" por un agujero que a punta de desarmador hice en el ángulo inferior izquiero del marco de la luna. Pero bueno, a no tener cable qué queda pues.

Para asegurarme y para tranquilizar a mi china me levanté y moví el cable de tv. El sonido era bastante parecido al que habíamos escuchado, asi que quedamos tranquilos. "Efectivamente, fue el cable" pensamos. Apagué la lámpara de la mesa de noche y tratamos nuevamente de conciliar el sueño.

En eso, otra vez el ruido pero ahora por otro mueble del cuarto (un escritorio viejísimo tipo el de Simón Bolivar) y ahora incluía una suerte de rasguños. !Ah no! dije y me incorporé rápidamente. "China. Rata!" le dije. No es que mi chinita sea una rata, vean que he puesto un punto seguido.

Prendí nuevamente la lámpara y me dirigí hacia el clóset. Tenía que sacar de inmediato a lo que estuviera ahí porque al costado estaba la cuna de la bebé, de mi Lucianita. Aún no estabamos seguros de lo que era (aunque teníamos casi la certeza de que era un roedor, ¿qué más podía ser?), asi que la china llevó a la bebé al cuarto de su mamá y la acostó en la cama.

Cuando ella regresó, yo ya había movido el closet en donde se escuchó por primera vez el sonido y no encontré nada. Entonces juntos movimos la cuna de la bebé (la cual estaba en una de las esquinas del cuarto). Al mover el mueble de Bolivar vimos una sombra que saltó a unos 40 cms del piso y siguió corriendo hacia la esquina del cuarto donde estaba la cuna para finalmente esconderse detrás del clóset.

Mi china dio tal grito que me asustó aún más que el hecho de haber comprobado que se trataba de un roedor. Y no cualquier roedor, era una tremenda rata, una muca; del tamaño de un gato (cola incluída). Después nos enteramos de tres o cuatro incursiones más de estos animales en vecinos de la cuadra debido a un ducto de desague mal cerrado por Sedapal.

Ante el hecho confirmado de la presencia del roedor, mandé a mi china al cuarto de sus papás y pedí ayuda a mi suegro (El Akún) para matar a nuestro visitante nocturno. Es así que prendimos la luz del cuarto y cerramos la puerta y las ventanas. Teníamos sendas escobas en nuestras manos y mi función era hacer correr al animal para que mi suegro le pueda dar de escobazos hasta causarle la muerte.

En una de esas, el animal corre desde el closet hasta detrás de la cabecera de nuestra cama, y es ahi que se me ocurré empotrar uno de los dos cajones que tenía debajo de la cama contra la cabecera. Estos eran de otra cama, mucho más grande y robusta, y que mi cuñado decidió dejar y no llevárselos a su nuevo departamento.
Uno de los cajones atrapó al roedor y éste emitió un agudísimo chillido. Yo sabía que lo tenía atrapado por que cada vez que presionaba el cajón contra la cabecera, chilliba aún más. Le pedí entonces a mi suegro que arrimara el colchon tamaño queen para ver al animal. Asi lo hizo y pudo verlo. Yo me negaba a hacerlo. Sentía demasiado asco.

No le podía dar de lleno el golpe asi que decidimos hecharle algo en la cara para tratar de matarlo. Probamos con alcohol y nada. Luego, pensamos en rociarle algún spray. Mi china sugirió mi desodorante, y ni hablar, ¡cuesta caro!. Entonces mi suegro me dijo: "No queda más que le des un golpe con una de las tablas de la cama". Al principio me negé, pero al ver que no había otra solución, tuve que aceptar.

Pero eso sí, no quería ver. Saqué una de las tablas de la cama y le pedí a mi suegro que acomodara el extremo asesino de la tabla con el que le daría la estocada final. Asi lo hizo, y cuando dijo "¡Dale!" me arme de valor y comencé a dar repetidos golpes, sin mirar. Era obvio que no fallaba ni uno por que los chillidos eran ya más fuertes y más agudos.

Todo estaba consumado. El roedor había muerto. No quise ver el cadáver. El Akún se encargo de llevarse el cuerpo y mi chinita de sacar la ropa que había en esos dos cajones. Por suerte era ropa vieja, casi en desuso. Algunos polos pasaron a ser trapos para limpiar mi carro, otros se regalaron.

Nunca pensé que algo así me ocurriría, y estoy seguro que al leer esto (si es que no les ha dado demasiado asco y han podido llegar hasta esta parte del relato) ustedes pensarán que tremenda rata jamás puede llegar a la casa, y menos subir por las escaleras hasta los cuartos. Pero sí lo hacen.

Nunca voy a olvidar los chillidos del animal. Por suerte no lo vi. Lo ajusticié cobardemente, sin verle a los ojos, pero es por ello que al menos no tengo el recuerdo de su mirada.

Del Cole y posterior: Las computadoras

Recuerdo a una familia chilena que por algún motivo hizo amistad con mis papás. Vivián en San Isidro en una casa antigua pero muy elegante. tenían dos hijos, hombre y mujer. Estaban más o menos entre la edad de mi hermana Katilú y la mía (entre 10 -12 años).

La casa estaba llena de finísimos adornos pero lo que más llamaba mi atención era la computadora que ellos tenían: una Tandy, monócroma si mal no recuerdo, pero ya se podían hacer dibujos con lineas y círculos y también se podía programarla con el leguaje BASIC. La apariencia era ya la que todos conocemos: CPU, mouse, teclado y monitor. Asi que yo estaba recontra apuntado cada vez que mis papás iban a visitar a esta familia.

Me parece que las computadoras llegaron al colegio el año 87, estando nosotros en 2do de media. Tengo que mencionar antes que cada año tenia dos secciones en el cole, A y B, cada una con aproximadamente 42 alumnos. Digo esto porque llegaron pocas computadoras, no las 42 que hubieran sido ideales para tener un ratio de una por alumno. Llegarían unas 8 computadoras, máximo 9, de tal manera que eramos entre 5 y 6 por computadora. Estas estaban en un mueble de tamaño regular, y habían unos banquitos para nosotros los alumnos.

Nos sentabamos en estos banquitos en orden alfabético y obviamente yo andaba super emocionado por darle uso a la computer. El problema es que éramos tantos que había que dividir las funciones que cada uno realizaría. Afortunadamente para mí, en el grupo que me tocó -y no daré nombres- había un par de alumnos (¿o eran alumnas?) nada interesados en estos novedísimos aparatos y que se la pasaban conversando de la mortalidad de la araña; y otro alumna (¿o era alumno?) que estaba por el contrario, absolutamente interesada en "hacer clic" -parafraseando a la célebre y próspera Tula- con su enamorado. Era la época de los primeros romances. Para algunos de nosotros pasarían aún muchos años más en llegar dicha época, aunque amores platónicos no nos faltaron.

Quedábamos entonces... (estoy casi seguro que era Beto Terán por el hecho de su apellido iba después del mio. Asi que ya pueden imaginarse quiénes más estaban en mi grupo) y yo. No tengo problema en mencionar a Beto por que esta demás decir lo estudioso que siempre él ha sido. No quiero con esto decir que los otros miembros del grupo no lo sean o no lo hayan sido, ya que hay que admitir que en esa época, las computodoras no eran exactamente fáciles de usar.

Nos repartiamos el uso de la computadora de dos maneras: él la parte numérica del teclado y yo las letras; y la otra manera era por tiempos. Un rato él, un rato yo. Creo que nos enseñaban BASIC para programar la computadora, algún procesador de texto y el famoso D.O.S.
Recuerdo que el profesor que nos enseñaba era bien bajito y usaba lo que ahora vendrían a ser los antecesores de los elevate-shoes o como se llamen esos zapatos con un tacazo y una plantilla de dos centímetros de grosor.

Pasé algunos veranos de colegio (probablemente los de 1ro y 2do de media) por CESCA y luego por Computronic Tech en la Av. Arequipa. Ahi el gran Barrazita y Orlando Barrón llegaron a titularse si no me equivoco. Dos genios verdaderos de la computación.

Habiendo terminado ya secundaria (dicho sea de paso: me comentaron que a pesar de no terminar en el Maryknoll, igual aprobé computación) y después de estar cuatro semestres en Ingenieria Electrónica en la Richi (sin cerrar ni siquiera el primer ciclo), entré al INFOPUC, el Instituto de Informática de la PUC. Ahi todo cambió. Estudiaba lo que más me gustaba y descubrí mi verdadera vocación: Enseñar.

Hice grandes amigos en el INFOPUC y sin la ayuda y el apoyo y las enseñanzas de su directora, Haydee Azabache, no sería lo que soy ahora.

Durante un par de años tuve un programita en Canal 7 de computación: VENTANA VIRTUAL, la mejor manera de ver el mundo. Los sábados y domingos de 9 am a 10 am, el horario de la resaca como lo definió el flaco Daniel Bustios. Pero eso va para otra entrada en este su blog amigo: Singampa.