viernes, 29 de mayo de 2009

Del Cole: Las amistades

Para mí, la mejor época de mi vida ha sido el colegio. No tengo casi ningún recuerdo de los primeros cuatro grados de primaria. Los hice en Trujillo en una GUE (Gran Unidad Escolar), de ahi, el año 84 toda la familia se mudó a Lima. No hubo cupo para hacer 5to grado en el Maryknoll, asi que lo hice en otro colegio, del cual he bloqueado cualquier recuerdo.

Al año siguiente, postulé junto con dos personajes de la calle Garcilazo de La Vega en Lince: Pepe Lucho y Ángel. De ellos me acuerdo muy poco; eso sí, a Pepe Lucho le soplé en varias ocasiones el examen, y de Ángel, que era español y jugaba muy bien al fútbol.

Ya en el cole durante mis primeros días, recuerdo claramente que fueron Ivan Olaguibel, Beto Herrera y Koki Arnao los primeros con quienes cruce palabras. El inglés fue terrible los primeros meses como lo comento en otra entrada de este blog, pero pude hacer amistades rápidamente.

La primera invitación a almorzar y jugar toda la tarde me la hizo mi pata Guillermo Amésquita, "El Mosca". Le pusimos esa chapa (no me acuerdo en realidad si ya la tenía) porque era IMPOSIBLE atraparlo cuando jugabamos en el patio o en el auditorio del correo. Cuando pensabamos que ya le íbamos a poner la mano y decir "chapado", el hacía un quiebre digno de Maradona y se escapaba. En ese entonces ya tocaba el piano maravillosamente bien, y por eso nació en mí la afición por tocar, claro que ni en 1000 años iba a hacerlo tan bien como él.

Un día estaba con mi viejo en el carro por Joaquín Bernal, cuando veo en una parte del parque a unos compañeros del colegio jugando fulbito. Recuerdo a Kike Mendoza, Rubén Rojas y Javier León, pero seguramente habían algunos más. Le pedí a mi papá que detuviera el carro y bajé a jugar con ellos. La pasé excelente. A pesar de la lluvia y del lodazal en que se convirtió el césped, fue una fecha que siempre recordaré con mucha alegría y nostalgía.

En 5to de media, el año 90, toda la familia se mudó para Monterrico, después de haber vivido en Lince casi 6 años. Era verano y estabamos de vacaciones. Habían llegado mis primos de Trujillo y Tarapoto asi que era fácil armar sus pichangitas de fútbol, las cuales me imagino no serían muy bien vistas en el nuevo "barrio" al cual nos habíamos mudado.

Resulta que en una de esas jugadas, la pelota sale disparada y cruza hacia el jardín de la casa del frente (en realidad de la esquina del costado). Fui a recogerla, me agaché y grande fue mi sorpresa cuando me levanté y vi a Nair Trejo. "Hola" me dijo, y yo le dije "Hola Naysha, cómo estás". Nair vivía (y vive aún) en esa casa.

Para mí fue una bendición tener a Naysha tan cerca, ya que íbamos y regresabamos del colegio juntos en el COVIDA. ¡Maldito micro! cuántas veces nos hizo corretearlo. También me despertaba de lunes a viernes ya que la ventana de mi cuarto daba a la calle, y escucha "Germán, Germán!". Entonces salía yo y le pedía si por favor podía ir a comprarme un par de pancitos a la panadería. ¡Que rico francés el que vendían ahí".
En las tardes nos juntabamos para hacer las tareas; bueno, en realidad ella hacía las suyas, yo nunca hice las mías. Recuerdo que me obligaba -sí, OBLIGABA- a comer frutas que me las ofrecía muchas veces después de haber almorzado juntos. '
En las noches, nos sentabamos en la puerta de su casa a conversar de lo que nos había pasado en el colegio. A veces ya no conversabamos nada, solo contabamos las hormiguitas que caminaban por su jardin.

Estos son solo algunos de mis amigos de colegio. De la mejor época de mi vida atesoro a los mejores amigos de mi vida. Muchas veces uno deja de ver a estas grandes amistades de colegio durante años de años: A Lion le perdimos el rastro durante más de 10 años, a Nair igual. A Koki Arnao desde que salimos del cole no lo vimos, Beto Herrera fue a los Estados Unidos, y todos sabemos de la temprana partida de Iván.

Sin embargo, cuando me reencontré con Lion para su matrimonio; con Naysha para almorzar en su casa; con Koki y El Mosca para una pichanguita en San Borja fue como si no hubieran pasado tantos años, fue como si recién hace unos días hubiéramos salido del colegio. Bueno, a Koki nunca más le dijimos "Larra" que era su chapa de cole, esa es la única diferencia.

Hay también los que nunca dejamos de vernos y hemos pasado tantísimas cosas juntos: La Iguana, el Pez, Micky, Tacus, y tantos más, pero ya hablaré de ellos en otra entrada de este Tu Blog Amigo: singamapa.blogspot.com



martes, 19 de mayo de 2009

Del Cole: Los Quinceañeros



Esta entrada estará llena de imprecisiones, pero lo corregiré después del viernes, que me voy a reunir con todos los involucrados .

Una de las principales características de la secundaria, de segundo a cuarto de medía, eran los granos. En segundo lugar: los quinceañeros.

Recuerdo uno en particular. Nos habían invitado a todos los de mi mancha -creo que a todos en realidad- y habíamos quedado en ir juntos Kike, Marcel (Navarro) y yo. Yo le había pedido a mi viejita que nos lleve y ella aceptó, pero me pidió que me reunierá con mis amigos lo más temprano posible.

De tal manera que recién entrada la noche ya estaban en la quinta (yo vivía en esas épocas frente al agrupamiento residencial Risso) mis amigos. Todos bien enternaditos. Recuerda Marcel que todos nos hechamos la colonia de mi hermano Pedrín. Una AROM, clásico de clásicos.


Bueno, viéndonos mi mamá ya a todos juntos, y sabiendo que tenía que hacer más tarde, decidió llevarnos al lugar del quinceañero. Era un local por la Avenida Wilson (creo que hace miles de años le cambiaron a Garcilazo de la Vega pero nadie la llama así), en una trasversal.

Nos llevó a eso de las ocho de la noche o talvez antes. El hecho es que llegamos y no había llegada nadie. El local estaba cerrado y nosotros cuatro ahi paraditos. Estabamos un poco -o bastante- asustados ya que la zona no era tan tranquila que digamos. Quizás para apaciguar en algo el frio (o el miedo) Marcel decidió prender un cigarrillo. Grande fue nuestra sorpresa cuando vimos que se ponía a la boca un cigarro marrón, delgadito (tal vez el grosor de una cañita o sorbete), mentolado. Eran los famosos MORE (¿así se escribía?). La escena al final era la que ven el post: nuestro pata Marcel apoyado con un pie en la pared, fumando. (Nótese el peinado).

No recuerdo si el resto de nosotros tenía cigarros, pero sí recuerdo que todos compartimos ese en particular. No faltaron las bromas respecto al tamaño, grosor y color del cigarrillo, pero Marcel siempre tomaba las bromas de muy buena manera, y espero me autorice en siguientes entradas a contar algunos otros eventos que lo involucran directamente.

Había que cuidar como oro, no solo el licor, sino también los cigarros por que la plata no nos sobraba. Juntando todas nuestras propinas no nos alcanzaba ni para media caja de cervezas y es por ello que siempre teníamos que recurrir a la "chata" de ron.

A eso de las nueve de la noche, y después de varias pitadas a los More, llegó el equipo de música. Llegarón después las luces, y llegó después "La Galactica". Era una chica de contextura gruesa enfundada en un vestido plomo claro (no confundir con típico "plomo rata" del colegio). El tema era no sólo el color sino el material del vestido, era brilloso, como si fuera satinado o plastificado. Parecía realmente un traje espacial.

Después ya comenzó a llegar más gente y el local se llenó. Hubo un concurso de baile que ganó mi chochera Naysha (Nair). El premio fue un disco de ....(tendré que preguntarle... ya lo hice, no se acuerda). Su pareja fue otro super amigo mio, muy querido, Marcel Larriviere.
Cuando el tono ya estaba terminando (creo que fue incluso el último tema que le rogamos al DJ que pusiera), por fín pusieron una de mis canciones favoritas: Enola Gay de OMD. Yo quería bailarla de todas maneras (y eso que nunca fui, ni soy, ni seré de bailar) pero ya todas las chicas estaban en la pista de baile. Fui entonces a buscar alguna pareja y vi a lo lejos a Braulito con su enamorada. Muy respetuoso fui a sacarla a bailar (obviamente con la aprobación de Braulio) pero me hizo roche. Me dio una sonrisita incomoda moviendo la cabeza de un costado a otro. Creo que estaba en bronca con él.

Y no la bailé.

lunes, 18 de mayo de 2009

Mis hijos

Germán Adolfo









Luciana Valeria

domingo, 10 de mayo de 2009

Bits, bytes, megabytes y todo lo demás....

Para entender el fascinante mundo de la computación debemos primero entender sus bases. Y estas bases se reducen al BIT. Es decir, un uno (1) o un cero (0). Es la mínima expresión en el mundo informático ya que sólo puede tener dos valores: 1 o 0, Prendido o Apagado, Verdadero o Falso.

Es en base a los bits que las computadoras almacenan la información; sea esta un canción, una imagen o un texto. Cuando juntamos 8 bits formamos un BYTE. Si bien un BIT nos permite almancenar únicamente un dato, al juntarlos de ocho ya podemos por ejemplo tener una letra.

Tener 8 bits juntos (llamado BYTE) nos permite tener 256 posibles combinaciones. La letra ñ tiene el código 164, y es por eso que en teclados que no tiene la ñ debemos presionar ALT 164. Nosotros sólo presionamos el 1, el 6 y el 4, pero internamente la computadora convierte ese número a lenguaje binario (basado en bits, es decir 1 o 0). Un byte almacena una letra o un color dentro de 256 posibles en total.

Todo lo que vemos, escuchamos y leemos en la computadora esta almacenado en bits. Ya les comenté que la unión de 8 bits es un BYTE, pero ¿Qué pasa cuando se juntan muchos bytes? Bueno, igual que cuando se juntan 1000 gramos tenemos un Kilogramo, cuando se junto poquito más de 1000 bytes (en realidad 1024) tenemos el famosísmo KILOBYTE.

Quiere decir que en un Kilobyte podemos almacenar más de 1000 letras, y es por eso que aquellos discos grandotes delgaditos de 8 pulgadas (mini floppy disks) eran ideales en su tiempo ya que podían almacenar hasta 720 Kilobytes (más de 720,000 letras, es decir muchos archivos de texto).

Después aparecieron los discos de 3.5 pulgadas (micro floppy disks) que podián almacenar más de 1400 Kilobytes en un tamaño mucho más pequeño y con un estuche más sólido. Cuando se juntan más de 1000 Kilobytes (1024 para ser exacto) tenemos al aún más famoso MEGABYTE.

Tener medios de almacenaje de más un megabyte ya nos aseguraba poder grabar archivos de texto con imagenes dentro. Quíen no ha tenido montones de esos disquetes. Sin embargo con la aparición del MP3 -que demanda aproximadamente 1 Megabyte por minuto- es que ya nos queda insuficiente el disquete.

Aparece entonces el disco compacto. En realidad ya lo teníamos cerca a nostros por su principal uso (el de almancenar música) sin embargo muchos no sabían que también podían almacenar datos. Su capacidad: 700 Megabytes. Suficiente para almacenar cientos de archivos, fotos y música.

¿Y cómo llamamos a tener 1024 Megabytes?. La respuesta: 1 Gigabyte. ¿Acaso las letras ocupan ahora más de un byte? No, sin embargo las imagenes por ejemplo, son cada vez son más nítidas y grandes. ¿Se han dado cuenta lo inmensamente grandes que son las fotos que toman ahora las cámaras digitales?. Al final, siempre terminámos reduciéndolas para imprimirlas o mandarlas por correo.
Y de la misma manera, en todas las otras áreas donde se usan las computadoras.
Si bien una letra sigue ocupando un byte. Tener 100 letras en WORD no implica 100 bytes, ya que se debe agregar la información de márgenes, estilo (si le pusieron negrita o cursiva), tipo de hoja, tamaño del papel, etc. etc. etc.

Ahora hay en el mercado los famosos USB. En realidad debemos llamarlos Memorias USB, ya que también son USB las impresoras, los escaneres, los mouses, etc. USB es una forma de transmitir los datos y no una memoria en si. Pero eso lo hablamos otro día. La capacidad mínima (para no pasar roche) es de 1 Gigabyte. Lo normal de 2 a 4 Gigabytes, y para estar cool, debe ser de 16 Gigabytes (es decir, 16 mil millones de bytes).

¿Cuando parará todo esto?. Nunca, pero si les admira todo este avance, piensen que nuestro cerebro almacena millones de veces más información que el disco duro más grande. Y procesamos esta información en fracciones de segundo. Además, nuestros recuerdos también están cuando olemos o tocamos algo, no sólo cuando lo vemos o escuchamos.

sábado, 9 de mayo de 2009

Para mi mamá

El nombre de este blog "Preguntado se llega a Roma", aunque en realidad es más conocido por singamapa -alguna vez les diré qué es y por qué le puse ese nombre- es un homenaje a mi mamá.

Ella nos enseño a los cuatro hijos que podemos conseguir lo que quisieramos, pero siempre haciendo uso del arma más importante que tenemos: el habla. Siempre nos decía: "Pregunten, no se contenten con un NO por respuesta". Claro que esta máxima no se aplicaba en los caso en que ellas nos pidiera algo.

Un ejemplo: "Tráeme un alfiler de mi ropero". Ibamos al ropero, y encontrábamos de todo, pero no el dichoso alfiler. La pensabamos mil veces para preguntarle "Mamá, ¿cuál alfiler?. ¿Dónde?", porque de hecho nos contestaría: "Caramba, ese pues que esta ahí".

Otro: "Hijito, tráeme mi casaca marrón de cuero". Yo subía al cuarto y obviamente no encontraba la casaca, por una sencillísima razón: No existía una casaca con esas características de color y material. "Ma, no hay...". Subía entonces ella y me decia agarrando la prenda: "No ves, esta es mi casaca". Y claro que era una casaca, pero era azul oscuro y de plástico o el material este de las casacas que una vez mi papá le compro en el grifo Mobil (abrigaba riquísimo).

Pero el mejor: "Hijo, tu tía Petita quiere que toques tu violín". Y yo, que me había dado cuenta ya a qué se refería, me hice el confundido, y le dije "Mamá, ¿Qué violín?". "Ese pues, ese acordeón que tienes" me respondió. Y se refería al teclado que me regalaron en tercero de media y que yo tocaba todos los días.

Ese teclado me lo regalaron mis papás para navidad de 1987. Y es que se venían tiempos muy duros para mí. Tenía la columna desviada de nacimiento y si no usaba un corset de la cintura al cuello, durante 23 horas al día, me quería jorobado. Recuerdo lo que me dijo mi viejita: "Hijito, no permitas que ese aparato te domine. Tú lo tienes que dominar". Y asi fue, logré dominarlo gracias a lo que siempre mi mamá me repetía.

Mi mamá tuvo siempre dos sueños: nadar y bailar marinera. Y los cumplió, los logró teniendo más de sesenta años. Mi mamá es una persona de un corazón inmenso y tenaz. Si algo se propone, lo logra o hace que otros lo logren. Mi hermana Magui le esta agradecida de por vida por que es por esta tenacidad tan de ella, tan de madre, que mi hermana culminó toda su carrera y es ahora una gran profesional. Y no solo con sus hijos, también con sus hermanas, sus primas, sus sobrinos y sobrinas.

Es muy sencilla, y eso la hace genuina, sin poses de ningún tipo, sin prejuicios. Mi viejita es tal cual es, no tiene ningún problema en conversar con quien sea, en contarle algún problema, o escuchar de alguien los suyos.

Algunos de sus términos: "Chiste Alemán", cuando alguien cuenta un chiste que no da nada de risa. "Achifado", alguna comida a la que le ha puesto sillao y uno que otro ingrendiente oriental. "Tipo Acaballada", cuando una persona tiene las muelas un poco salidas. Es decir, trompuda.

Algunas de sus frases, muchas de ellas heradadas de su mamá, la Teochita que esta en el cielo: "Preguntando se llega a Roma", "El que no llora no mama", "Ojo, Pare, Cruce, Tren".

Le encanta hacer almuerzos e invitar al primo de la tía de la concuñada del hermano del abuelo, que es primo en quinto grado de su amiga de la natación. Y es feliz preparando la comida, aunque después su columna ya no da para más. Prepara el Cabrito Norteño y la Sangrecita más rica del mundo, incluso premiada en un concurso de comida. Son célebres también sus humitas. A mi me encanta una suerte de causita que prepara con papa y atún. !Buenazo!

Hablando de comida, siempre que le digo "Ma, de acá me voy a comer mis pastas". Ella me dice, "Ay hijito, estas muy gordo, esas pastas engordan mucho, mejor ven, come este tacachito con chorizo y cezina". Jajaja, el tacacho es platano frito y el chorizo y cezina se disputan el premio a la carne con más calorías del mundo. Pero asi es mi viejita.

No somos de regalos, ni de muchos abrazos ni besos, pero mi mamá NOS ADORA con toda su alma; y yo (y puedo hablar por mis hermanos también) agradecemos a Dios que nos haya dado una madre tan buena, tan dedicada, tan tenaz, tan singular, pero no muy específica. Jejeje.

Un besote en tu día mamita. Voy a tener que imprimir esto porque mi viejita todavia no es muy informática. Aunque les aseguro, que si se lo propone, lo dejaría chiquito a Bill Gates. Con zapatos y todo.

Bye.

No he querido revisar este post. Sale tal cual, sin ediciones, auténtico. Como es mi mamá.

Del Cole: El concurso de inglés PARTE 2

Ya en 4to de media, en el año 1989, recuerdo algunos grupos de mi salón: Uno conformado únicamente por chicas. Si bien la megabanda del año pasado del A dio mucho que hablar, este grupo femenino, predecesor de las Spice Girls británicas, no tenía nada que envidiarles.
Según me cuenta una de las integrantes, incluso grabaron la pista musical en un estudio musical profesional gracias a las gestiones de otra de las integrantes.

No sólo eso, crearon para esa canción una letra muy profunda e idearon una demandante coreografía (me refiero demandante en lo físico ya que incluía unas cuantas aspas de molino de parte -no recuerdo bien si- de todas o de sólo una de ellas). Tuvimos que arrimar las carpetas (estas ya no eran pseudo-baterias como la usada por Peter Huamaní en 3ro de media -ver gráfico recientemente puesto en el post anterior) para ampliar el escenario. Aún asi, me parece que quedó corto el espacio para el último molinazo de nuestra querida Claudita Tamayo.

Recuerdo el nombre: Las FLECC, por la inicial del nombre de cada una de ellas. Fabiola, hoy en EEUU; Lucía, por ahi me han dicho que anda por acá, por Perú; Ericka, siempre en contacto con nosotros, en Europa; Claudia, Claudita Tamayo, también la vemos de ves en cuando -igual de despampanante- y por acá en Lima; y la mejor dentista del mundo, Cami Cabieses (¡Cami, mis muelas del juicio !!!!!!). También en Lima aunque creo que va a viajar.

Bueno, ellas eran la competencia más fuerte que tenía mi grupo, el cual estaba conformado por Nair Trejo, mi queridísima amiga, en la voz. Ricardo Barta, un genio de la guitarra (realmente, un genio). Kike Mendoza en el bajo y yo en los teclados. Tocabamos Electricity de OMD y también habíamos ensayado Barbara Ann de los Beach Boys.
Nunca nos pusimos de acuerdo en quién debería terminar la canción, ya que siempre Ricardo hacia un punteo de guitarra a la espera del Ta...Ta...TAN! final. Nair emitía unas notas altísimas, como queriendo cerrar también la canción. Creo que al final, el gordo terminaba el tema ya que Naysha no tenía tanto aire como para mantener las notas altas por cinco minutos más.

Sin embargo, el grupo que llamo más nuestra atención fue uno realmente variopinto, ecléctico para ser más exacto (ecléctico: Que mezcla muchos estilos o texturas para crear algo nuevo, distinto, vanguardista, no necesariamente bello ante el común apreciar). Lo integraban: Miguel Barraza, un super pata, un caballero, genio de las computadoras. Uy caraj.., no es Miguel (ese es el cómico) sino Luis Miguel Barraza. "Barrazita" para los amigos. Manuel Corrales, al igual que Luis Miguel, un gran tipo, muy estudioso y dedicado, con un finísimo sentido del humor -y lo digo en serio- además de Carlitos Diaz y Heraldo Falconi. Dos personajes definitivamente. Vivían en su mundo, difícilmente de etiquetar.

Barrazita en Trompeta. Corralitos en Trombón. Carlos Diaz en los Platillos. Todos miembros e instrumentos de la banda. Y el flaco Heraldo, de rato en rato, en la Bateria, dándole al Crash. Digo de rato en rato, por que se sentó frente a la batería que usaría mi grupo después. En realidad pseudo-batería, ya que el soporte de los platillos eran estos fierros delgados de construcción que se usan: o para poner masetas chicas con plantitas, o como cagadero -disculpen la palabra pero es la apropiada- de loro. En particular de los loritos chiquitos o "piwichos". Yo tenía uno, murió engarrotado de frio acá en Lima, habiendo sido su anterior hogar la primaveral Trujillo. Tan engarrotado, que sus patitas se aferraron al fierro éste y terminó dando giros el pobre piwicho, cual si fuera un péndulo. Se llamaba Paquito, pero esa es otra historia.

La canción de este grupo era "Y rasguña las piedras" del grupo argentino Sui Generis. Después de cada "Y rasguña las piedras..." que cantaba el grupo, le seguia un toque de Trompeta (turrrr!), uno de Trombón (tronnnn!), uno de platillos (Tisssss!) y un crash (ese platillo que suena fuerte en una batería) del flaco Heraldo. Como dije, ecléctico (esta palabrita me la ha pasado Micky Avilés), vanguardista. Nosotros no estabamos preparados -y aún no lo estamos en realidad- para digerir ese tipo de música, esa puesta en escena. Me parece que la miss Denisse -un personaje también- les puso buena nota.

Al final ganó mi grupo y tocamos en el auditorio. Naysha (mi queridísima Nair) no cabía en si. Estaba feliz. Voy a llamarla para que me dé más detalles de esa presentación. La verdad que ya son casi veinte años de todos estos eventos y necesito ayuda de los involucrados.

De pasadita, feliz día a todas las mamás que leen este blogsito.

Saludos.

jueves, 7 de mayo de 2009

Del Cole: El concurso de Inglés PARTE 1


Es muy probable que se me escape muchos detalles asi que espero sus comentarios para ir dejando lo más cercana a la verdad esta entrada:

En nuestro colegio, el Maryknoll (sí, el que esta frente al Touring) nos enseñaron muy buen inglés. Yo entré para 6to grado en 1985, el último de la educación primaria, y recuerdo que eran seis los cursos en inglés: grammar, literature, phonics, social studies, spelling y reading. Por ahi que he confundido alguno.

Pero bueno, el hecho es que era muchísimo inglés. Recuerdo también a la profesora que me tocó en 6to grado: la miss Edith. Ella sigue igual que hace casi 30 años; es más, en cada reencuentro yo la veo más joven. Ella me ayudo mucho a nivelarme, porque yo venía de Trujillo, y era obvio que no estaba acostumbrado a tanto inglés, sólo el que había aprendido en el Cultural (el ICNPA de Trujillo).

Me acuerdo que en un reencuentro le pregunté si se acordaba bien de mí. En vez de responderme algo que yo esperaba como "claro Germancito, si tu aprendiste inglés rápidamente", me dice: "claro pues, cómo olvidar tus panes con mantequilla en bolsa de leche ENCI". Y es que mi viejita me preparaba mis sanguchitos para la lonchera y me los ponía en bolsas de leche. La única que había, y por la que mi vieja nos llevaba a todos los hermanos y primos a formar colas en el Parque de Los Bomberos. Pero bueno, esa es otra historia.

El hecho es que ya al pasar a secundaria, me entero del Concurso de Inglés. No recuerdo si era una semana de inglés, pero sí que había que formar un grupo, componer una canción y cantarla en el salón, frente a todos tus compañeros. Nadie se salvaba. El grupo ganador de cada año competiría en la gran final con los otros 4 ganadores (uno por año).

Se tomaba en cuenta no sólo la letra de la canción (de autoría de cada grupo obviamente, pues no bastaba con escoger un tema en inglés y cantarlo, había que re-escribirlo), sino también la puesta en escena: con instrumentos musicales o bien con una coreografía.

En cuanto a los instrumentos musicales, recuerdo muchísimo lo limitado que era nuestro cole y nuestros bolsillos también. No estoy seguro, pero creo que no había batería en el colegio. Y no debe haber habido ya que Pedro Huamaní (hincha acérrimo de The Cure) tuvo que hacer uso de su carpeta para simular los sonidos de una tarola y un bombo. La carpeta era de éstas que integran la silla con el respaldo para el brazo y para el cuaderno.

Cuando le tocó a Peter y a su grupo en tercero de media (1988) poner en escena su canción (me acuerdo que era con la música de Boys Don't Cry, en su versión Maryknoll de "Boys Don't Drug"), la miss Denisse -no sé si por fastidiar o qué- le sugirió a Pedro: "Por favor, puedes bajarle el volumen a tu batería". Y es que no saben lo fuerte que podían sonar esas carpetas (olvide mencionar el hueco que tenían bajo el asiento para guardar los cuadernos).

En ese mismo año me parece, una de las mejores actuaciones fue la de mi gran amigo, mi pata: Micky Avilés. La pista musical fue la del comercial de Regia, la mantequilla ("Regia es cremosa, tiene el justo punto de sal...."). Estabán también en ese grupo: Joel Corzo (quien hizo reir a todo el salón cuando se acerca al teclado a simular que tocaba unas notas); Mario Blanco y Diana Santome, la popular "Mole". Ella preparó la coreografía y juntos, me imagino, re-escribieron la letra. La miss Denisse quedó gratamente sorprendida (era una miss muy difícil de sorprender) y tengo entendido que les puso 16 de nota.

También recuerdo que en ese año la miss Denisse se molestó mucho con algunos grupos por la pasividad y dejadez que mostraban al salir al frente (no me incluyo porque mi grupo fue el único que tocó instrumentos "reales"). Aunque el siguiente comentario que hizo nos dio luces de la verdadera razón de su total fastidio: "Y encima, sale al frente un alumno a rascarse los genitales".
Y no era tan cierta su afirmación, ya que si bien un compañero hizo una acomodada rápida de la bragueta de su pantalón para volver a su sitio a su sitio a cierta esquiva parte de su anatomía (¿que varón, de toda edad, no ha hecho eso un par de veces?), esto no califica con un rascado de zona genital, ya que no frotó nada contra nada. ¿Me entienden?

Bueno, el hecho es que estos pintorescos episodios que cuento -que pertenecen a tercero de media, año 1988- se dieron en el B. En el otro salón, el A, se formó lo que hoy se denominaría una Megabanda. Que REM, ni que OASIS, por último ni que Depeche Mode. En el A, se formó... no recuerdo el nombre caramba, pero eran: Jean Pierre (batería), Javier "J" Ramirez (teclados, ¡Dios, que taba era J para los teclados al inicio!), Fernando "Bo" Aguilar (bajo), Alberto "Beto" Herrera y Ricardo "el gordo" -hoy esta flaquísimo- Bartra (guitarras) y si mal no recuerdo nuestro recordado Ivan Olaguibel (creo que en pandereta).

Un año antes en segundo de secundaria -año 1987- en mi salón (siempre estuve en el B) ganó el grupo de Regina Florían. Como no acordarse de Regina, tan buena alumna y mejor amiga, tan deportista y dedicada, tan alta. Pero tan alta, que cuando salió su grupo al auditorio, junto con los otros ganadores, solo se le veían sus zapatillas de basket debajo del telón. En ese grupo estaba también Maria Isabel Céspedes, quien tenía una voz muy bonita, muy suave, la cual contrastaba terriblemente con la voz cambiante de en ese entonces adolescentes Javier "Lion" León y Eduardo Field. Sobretodo la de Lion, quien fue el primer y más notorio caso de cambio de voz (y aparición de manzana de adán en el cuello) en la promo ese año.


Dejo para la segunda parte algunos episodios más. Tengo que consultar a Micky al respecto. Si no fuera por él, no hubiera podido recordar tantos eventos. El tiene la memoria de un elefante (y en un par de años, también la forma)

Nos vemos...

martes, 5 de mayo de 2009

Del cole: !Cómo es que escribes tan rápido!


A cada rato nos dicen eso a los Maryknollenses de la XXIX (mi promo) y seguro también de otras para abajo y algunas para arriba. Yo he competido con algunas secretarias de mi chamba (y también de mi chamba anterior) y siempre he ganado. He preguntado a mis patas de la promo y ellos (y ellas) me dicen lo mismo. Somos Campeones en Mecanografía.

Si algo aprendí en el colegio, fue inglés y el arte de escribir a máquina. Y en estos tiempos donde el uso de la computadora es prácticamente OBLIGATORIO, hace que todos nosotros, ex-alumnos del Colegio Santa Rosa de Lima - Maryknoll, destaquemos.

"¿Conoces el Touring?, Ya pues, al frente hay un parque y al frente un colegio. Ahí he estudiado. Ese es el Maryknoll". Esa es "la típica" cuando nos preguntan "¿Y ese colegio donde queda?". Bueno pues, a ese colegio le debo el inglés y la mecanografía. Bueno, algo de computación también. Y es que el Maryknoll nos entrenó para la vida laboral, haciendo de nosotros (hablo nuevamente de mi promo) Taquimecanógrafos Bilingües Computarizados, y es que también nos enseñaban taquigrafía (en 4to y 5to de media). Mecanografía era, si mal no recuerdo, cuatro horas a la semana, desde 1ro hasta 3ro de secundaria.

Yo tenía que llevar mi propia máquina de escribir (¿se acuerdan de esas chiquitas pórtatiles?) ya que no habían tantas en el salón y como yo siempre he sido de los últimos (alfabéticamente hablando) me quedaba sin máquina. Mi maquinita merece una mención aparte, ya que al estar algo parchada, mis amigos decían que en esa máquina Dios escribió los mandamientos que luego entregó a Moises.

Cada máquina, sea del cole o sea nuestra, debía ir acompañada de su "falsa", que no era más que una cartulina tamaño A4 que iba debajo de la hoja en la cual íbamos a tipear. Para no marcar el rodillo me imagino. En las Remington antiguas (que iba para aquellos con los apellidos de la A hasta la M me imagino) no era necesario tapar el teclado con otra hoja bond A4, porque de tan "anticuchas" que eran, ya los números, letras y símbolos se habían borrado. En las nuevecitas (no recuerdo ahora la marca) sí, había una hoja bond para no ver el teclado. También en mi máquina (marca Moises).

Cada día de clase de Mecanografia era una día singular. De inicio a fín. Y ni que decir de los días que las miss nos tomaba las prácticas (¿así se llamaban?). Nuestra profesora era bajita, de contextura mediana-robusta se podría decir (ojo que no he dicho gorda) y tenía una tremenda voz (¡un vozarrón!, si es que existe y se escribe así la palabra). Sin embargo, ella iba a la clase acompañada de un micrófono y amplificador. Como lo leen: ¡un micrófono y un amplificador! para no malograr su voz.

Esos días de práctica, ella nos daba unas frases para escribir. Falsa más hoja bond se colocaban en el rodillo y al aviso de ella comenzabamos a tipear. Todos nos remangabamos las chompas (si hacia frio, y sí que lo hacía, por el miedo que nos daba la miss) para tener las manos completamente libres de impedimento. Nos sacabamos conejos de manos, codos y cuello. Calentabamos los dedos. Y cuando menos lo esperabamos un sonoro grito de "¡YAAAAAA!" nos marcaba el inicio de la práctica.

Comenzaba entonces el estruendo de más de cuarenta máquinas de escribir trabajando a la vez, y el sonido del rodillo cuando al estar por llegar, todos corriamos el carro de izquierda a derecha.
Yo, al conocer perfectamente a mi Moises, había desarrollada la destreza de usar mi pulgar izquierdo para darle una levantadita a la hoja que me cubría las teclas, mientras que mantenía el pulgar derecho para la barra espaciadora. Así, ganaba MILÉSIMAS de segundo valiosísimas para poder tipear más y mejor.

En eso, cuando ya muchos habíamos agarrado cierta tranquilidad para tipear, de la nada, otro sonoro grito (aún más fuerte que el de inicio) daba fín a la práctica "¡BAS....TAAAA!". Hay de aquel que por error (porque no creo que nadie quisiera dárselas de vivo) tecleara un par de letras más. La miss iba a su costado y gentilmente le "susurraba" al oido: "HE DICHO QUE BASTA!". Pobre mi pata Jackson, siempre a él le acariciaba la patilla izquierda por tal error.

¿La letra con sangre entra?... Bueno, yo estoy más que agradecido con aquella profesora porque fue Ella quien me enseño, a su manera, a tener esta habilidad tan útil en estos tiempos. Fueron tres largos años aprendiendo mecanografía, y dos aprendiendo taquigrafía. Pero eso sí no aprendí nada de nada.

Si alguién de mi promo esta leyendo, ¿Qué tal si organizamos uno de estos días un concurso de mecanografía?. A lo mejor podemos convocar a la miss Alice para que sea la jueza.

sábado, 2 de mayo de 2009

Lucianita...

Mi esposa esta con su grupo de amigas de la universidad. Un grupo de chicas muy lindas y buenas. Ha venido una de ellas a celebrar el primer añito de su hijito, y le ha endosado el bebé a su esposo luego de terminada la fiesta infantil. Y bueno, es justo y necesario que pase un rato con sus amigas a las que ve después de muchos años. Mi china esta ahi con ellas (han ido a tomar un café Hubiera preferido que se vayan a meter una "bombaza", pero bueno, ya están "tías"),. Yo me he quedado con mi Lucianita.

No soy de cuidar bebés. Me encanta verlos, pero pierdo rápidamente la paciencia cuando se ponen a llorar. Peor aún cuando no se cuál es la razón (y bien difícil hacer hablar a un bebé de menos de un año y medio). Incluso siendo los míos, mi labor el primer año y medio de vida de mis hijos ha sido más de logística. Es decir, tener todo a la mano: cambiador y ropa, pañales, toallitas húmedas. Un balde por si hay un vómito repentino, y un trapeador (con harto desinfectante) para limpiar y perfumar el ambiente después del "buitre".

También estoy a cargo de las visitas periódicas al pediatra y de llamar a consulta domiciliaria cuando se presenta alguna enfermedad (no sin antes pasar un par de horas en internet averiguando -y preocupándome- al respecto).

Sin embargo, ahora con mi Lucianita ya de dos años, estoy en estos momentos pasando un rato realmente agradable e inolvidable. Ella esta a mi costado, sentada en su sillita haciendo unas lineas en unas hojas bond. De rato en rato, garabatea su libro Coquito, pero siempre hablando, cualquier cosa. Habla y habla.

No le digo nada, sólo la observo. Es increíble como día a día aprende algo nuevo y va formando su personalidad. Le pedí que me aceptara ponerle medias y sus crocs, pero no me atracó. Entonces le dije, "Mírame hijita, te tengo que contar algo: A una niñita, por no usar medias, se le subieron hormiguitas". Entonces me aceptó. Yo feliz. Le puse sus mediecitas, pero cuando comencé a ponerle sus sandalias, no me dejó. Se las sacó y me miró, como quien dice: "Ya pues, no te pases, ya te acepté las medias, pero no las sandalias".

En un rato más va a decir: "Mi tete", o sea su biberón con leche...

-----pausa de unos minutos ante el llanto de la bebita----

Acaba de golpearse con el lapiz de color en su frentecita mientras estaba agachada pintado. Comenzó a llorar y pide a su abuelita. Nada la calma, sólo su abuelita.

Ya decía yo, no puede ser verdad tanta belleza. Al final ocurre lo que justamente no quería que ocurra: que la bebe llore y llore y que yo no la pueda calmar y me ponga impaciente. Y ha vuelto a llorar (se calmó cuando subió su abuelita), pero esta vez porque bajó la abuelita a calentarle su comida. Creo que tiene sueño y por eso se ha engreído con la abuelita.

La abuelita la engríe, la carga y hace lo que la bebe le pide. Mi suegra tiene una paciencia divina. Ella dice que con molestarse no se logra nada, todo se logra con amor. Por suerte sus hijos son casi perfectos y estoy seguro que nunca le dieron razón para molestarse; o será que ese crianza, basada únicamente en amor sin reparos, le dió hijos ejemplares.

Espero llegar a tener algún día esa gran paciencia oriental, aunque la veo bien difícil. En estos momentos estoy muy contrariado asi que mejor no sigo escribiendo.

OASIS en Lima.

El día jueves fui al concierto de Oasis en el Estadio Nacional, el coloso de José Diaz. Lleva ese nombre por la calle en la que esta ubicado, no siendo éste su nombre oficial. Siempre pensé que sería por un deportista famoso, o algún arquitecto o alcalde. Cuando averigue quién fue José Diaz les contaré.

Bueno, el hecho es que al momento de hacer la cola podías ya darte cuenta de la cantidad, mejor dicho inmensidad de gente que estaba por entrar al estadio. Podías ver también el ingenio del peruano para hacerse de algún ingreso: polos (a 10 soles los más baratos, 20 soles unos más bonitos); posters (no pregunté el precio pero la calidad no estaba tan buena); gaseosas y cervezas ("¡Ahi tiene la cerveza, heladita!") cada 2 metros.

Ni que decir de la compra-venta de entradas (con el alto riesgo de comprar una entrada falsa) y la famosísima "venta de cola". Probablemente alguien que lee esta entrada desde afuera (asumiendo que no sólo mis amigos leen mi blog) no entienda esta expresión, pero significa que hay personas que hacen fila desde mucho más temprano que uno y están dispuestas a, por algo de dinero, cedernos su lugar (no pierden nada, ya que no tienen ni la más mínima intención de ver el espectáculo).
No se me ocurrió hacer esto. Primero porque no esta bien, y segundo porque ya me imagino a unos 500 personas detrás mío reclamando -con toda justicia- por el hecho de haberme "zampado". Creo que es más lo segundo que lo primero.

Ya en la fila (era la misma para un montón de zonas) veía como otras personas entraban con mucho más rapidez a sus asientos. Y es que de seguro habían pagado también mucho más. Veía también gente de toda edad: chiquillos (base 2), jovenes adultos (base 3) y tíos (base 4 y posterior); veía -en igual proporción- hombres y mujeres, muchos de ellos obviamente llegaban directamente de sus trabajos. Y es que -como pasó con mi compadre Kike y mi pata Micky- no podían salir más temprano como para ir a casa a cambiarse por dos motivos: día de semana (jueves) y encima, fin de mes.

Ya dentro del estadio, otro tipo de negocio se dio: venta de bebidas (cerveza, agua y gaseosas) y comida (pan con chorizo y bocaditos, mejor dicho "snacks"). Tenía la firme convicción de no comer uno de esos sannguches por riesgo a después estar corriendo al baño, y de no tomar ninguna bebida por riesgo a después estar también corriendo al baño. Lo útimo lo pude complir, pero lo primero NO. Después de dos horas de esperar por el concierto, las tripas me sonaban. Asi que con 5 soles, compré el sanguche MÁS RICO de mi vida. Sería el hambre, no sé, pero me lo devoré.

El concierto comenzó con una puntualidad inglesa, a la cual gracias a mi trabajo estoy ya acostumbrado (aunque no siempre la cumplo al pie de la letra). Si bien no soy fanático de OASIS, y para ser sincero solo me sabía la letra de tres canciones, lo que más me asombró fue la calidad del espectáculo (luces, sonido y los artistas en escena), pero lo que realmente me maravilló fue ver el estadio repleto, completamente lleno. Con personas en las graderias y pasadizos (algo que pudo terminar en una terríble tragedia si por ejemplo, hubiera habido un sismo).

Me sentí orgulloso de ver la respuesta del público peruano. Estoy absolutamente seguro que JAMÁS los OASIS se hubieran imaginado que en esa "tierra en medio de la nada" (como llama en su blog uno de los cantantes a esta parte de su gira) habrían 48 mil jovenes, de ambos sexos y de todos los estratos sociales, coreando (en su medio inglés muchos de ellos, y me incluyo) sus canciones, extasiados por su música.

Lo que me jodió terriblemente la noche es que al salir encontré mi carro (mi adorado CELICA) con las dos llantas del lado izquierdo en el suelo. Las habían pinchado, a pesar de haber pagado diez soles por adelantado por la "seguridad". Al cambiar una de las llantas rompí un perno (ahora tendrán que desarmar el sistema trasera para poner un perno nuevo), y al querer cambiar la otra, perdí el seguro (por lo que ahora tengo que anular los cuatro seguros y reemplazarlos por unos nuevos).

Recomendación: NO LLEVEN CARRO NUNCA AL MALDITO ESTADIO, y creo que en general a ningún concierto.