martes, 6 de abril de 2010

Una manana con mis papás

Como siempre me levanto temprano, sea fin de semana o no, decidí ir a ver a mis papás. Antes de irme pedí que por favor cocinaran Pollo Saltado para el almuerzo. Además había postergado durante meses la repación de las luces de mi adorado Celica, y el taller esta bastante cerca de la casa de mis papás. En la cuadra canina para ser exactos (entre la casa de Kike y de Eduardo para quienes los conocen) y lleva ese nombre porque al haber varios talleres, abundaban los perros. Mínimo dos por taller, y como no tienen ley para reproducirse: hermano-hermana; papa-hija; etc etc etc. (me refiero a las canes por seacaso).

Mi viejo me esperaba para desayunar y cuando llegué le pregunté si iríamos a algún restaurant o en casa, y me dijo "afuera hijo, porque acá no hay nada". En lo que estabamos por subir al carro, sale mi mamá por el balcón de su cuarto (ese mismo balcón desde donde una vez mi hizo entrar a punta de gritos una madrugada que quería seguirla con mi pata Jota) y pregunta a dónde vamos. "A desayunar." "¿Y por qué no me invitan?" preguntó. Puchamare, para barajarla le dije "Pero si te he estado silbando."

Le dije a mi papá que mejor el vaya en la parte de atrás de mi carro, del Celica, ya que es el carro más incómodo del mundo como todo dos puertas, deportivo. Y él aceptó. Mi mamá entró de co-pilota y se fue de poto por que calculó que el asiento estaba más arriba, como en cualquier otro carro. Casi se va de lado pero logró equilibrarse (y eso que esta medio gordita, sólo un poquito)

Asi que fuimos a un restaurantcito de sánguches de todo tipo en la Jose Leal, muy modesto el lugar, pero estuvo rico. Mi mamá para variar pidió su pan con chicharron, y mi papá y yo pedimos pan con huevo. El lugar de los más humilde como les comenté, pero la chiquilla que atendía nos pregunta: "El huevo, ¿Cómo lo quieren? ¿A la inglesa?". Mi papá se quedó un poco desconcertado. Entonces le explique que a la inglesa es asi, medio crudo (me imagino, porque asi se le llama a la carne medio cruda, ¿cierto?. Acompanamos (no tengo la bendita enie) los sánguches con su respectivo cafe con leche, o mejor dicho leche con cafe (mi taza tenia un poquito de nata).

Después regresamos a la casa, mi mamá bajó y nosotros fuimos en dirección al taller eléctrico de Don Ricardo y Efraín. El primero padre del segundo. Dejamos el carro y nos regresamos a pie. Unas ocho cuadras. Me sentí sumamente feliz de estar con mi papá conversando. Hacía mucho tiempo que no caminabamos ya que sólo me reportaba por teléfono. Yo vivo con mis suegros y la verdad es que muchas veces es más mi pereza que ir a visitar a mis papás y hermanos a Lince.

Que bien que haya ido. En el camino de regreso me contó algunas anécdotas que ya las sabía pero que las volví a escuchar, y no por la típica razón del hijo que deja al papá que le cuente mil veces lo mismo, sino que -a parte de ser interesantes y divertidas- no las recordaba muy bien. Y en esas caminatas me he dado cuenta de algo que me hace muy feliz y me hace sentir aún más ligado a mi papá y es que de rato en rato, cuando algo llama su atención (por ejemplo un Toyota Corona del 83 que estaba estacionado en una casa) el pará, me toma suavemente de brazo y me hace el comentario: "¡Mira hijito, que tal Toyotaza!. Asi esta mi marrón en Moyobamba". Y aunque para ser sincero el marrón no está tan bueno como ese que vimos hoy, le doy la razón.

Ya en la casa me pide que le ayude a reparar un techo de maderas que hizo para que crezca el tumbo de mi mamá. Tuvo es una planta de esas trepadoras que da un fruto parecido a la papaya, pero de exterior verde e interior blanco. Es riquísimo. Mi papá ya no quiere ese techo pero mi mama sí. Traté de convencerla de ya sacar todo ese techito pero no dio su brazo a torcer y bueno comenzó la típica discusión de ellos, en donde ninguno cede. Pero bueno, es su tema y aunque a veces me incomoda, sé que es asi como ellos "conversan" y yo no puedo además meterme en "lio de parejas".

Mi mamá esta linda. Esta con el pelo recién pintado y ha retomado a full su natación. Veo que se esta vistiendo muy bien y hoy estuvo muy sonriente. Ah! me ha pedido un ventilador, y es que super calurosa. Vamos a ver si le compro uno en Hiraoka (Jiraoka, como ella pronuncia haciendo caso omiso a la regla de que la H es muda).

Doy una llamadita a casa y pienso que voy a cerrar con broche de oro mi manana almorzando mi pollito saltado (mis papás iban a un almuerzo) cuando me dan la terrible noticia. "No, no hemos preparado pollo saltado" -nunca pido un potaje en especial, y este lo pedia despues de muchisimos meses. "Pero hay arroz, puré y bisteck". Díganme, ¿Qué gracia tiene un arroz blanco -a pesar que me encanta, lo como directo de la olla- un puré de caja y una lonja de carne frita?. Bueno, no me hice paltas y anuncié que comería en la calle.

Camino al taller vi que en otro restaurancito -no tan modesto como el primero- ofrecían en su menú el riquisimo pollo saltado. Entre y lo pedí. Antes me trajeron unos tequenos de entrada, pero estaban en nada. No feos, pero sin sabor. Y más o menos lo mismo paso con el pollito saltado. Pero que se le hace pues, nada es perfecto.

Igual estoy muy contento de haber estado con mis papás. Nunca se los he dicho con estas palabras pero sé que lo saben: "Los amo con todo mi corazón."

4 comentarios:

  1. precioso blog, como siempre!! se te extrañaba

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  2. Muy lindo lo que escribes de tus papás y conociéndote es como si estuviera viendo todo lo vivido ese día. Amiguiss

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  3. Cara de tía, buen post. Yo sé la forma cómo tu viejo te toma del brazo. Me lo mostraste una vez.

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  4. Gracias Germancho, porque nos haces reflexionar lo maravillosos que son nuestros padres, no debemos olvidarnos de ellos por ningun motivo, siempre hay que dedicarles un poquito de tiempo asi como ellos nos dedicarón todo su tiempo cuando nosotros creciamos y nos formabamos.......Te felicito

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