jueves, 18 de junio de 2009

Del Cole: Box Lunch y Paseos

No recuerdo muy bien estos eventos, pero mi compadre Kike me ha pasado algunos datos. Había un evento en el cole en el cual las chicas llevaban almuerzo, mejor dicho una lonchera. Los varones llevabamos el postre. Supuestamente, como dice Juan Luis Guerra.

Las chicas dejaban su loncherita en el piso y nosotros, sin saber de quiénes eran, tomábamos una. Había que hacer un rápido reconocimiento: si era grande entonces significaba que era un buen refrigerio. Habían de todo tipo: grandes, chicas, bien decoradas, otras más sencillas.

Tuve la suerte de que me tocara un super refrigerio, y luego tuve la verguenza de entregar como postre un chocolate. Creo que fue un Sublime. Fue la primera vez que participaba en una celebración de este tipo (en 1ro de media si no me equivoco). Yo fui el afortunado, y la agraviada no recuerdo, creo que mi queridísima Camila (¡la mejor dentista del mundo!).

Eso es lo recuerdo del Box Lunch, por favor, si recuerdan algo más, coméntenlo o me mandan un correo para actualizar esta entrada.

Algo de lo que si tengo más recuerdos son los paseos anuales. Creo que siempre fuímos al mismo lugar. El hecho es que en tercero de media, al flaco Daniel Bustios (me acaba de escribir un mail autorizando el uso de su nombre: un abrazo Daniel! -vive en Virginia, EEUU y es mi colega) lo bajaron del bus por portar bebidas no permitidas (leáse una chata de ron). No avanzó ni un metro el bus, y él ya estaba fuera. Vimos con mucha pena (Manolito Delgado fue quien más sintió su partida) como se iba perdiendo su delgada silueta en la densa vegetación del Parque Castilla (donde una vez pisé una rata de noche; sería rata porque chilló).

Mi compadre me cuenta también de un episidio en primaria, en el que Tito Peña se tocó de nervios (esta expresión me recuerda a Nair) porque le había picado un zancudo en el pie. Debe haberse metido dentro de su zapatilla. Él pensaba que perdería el pie probablmente, y es que uno de niño se hace problemas de tonteras.

La comida llegaba recontra fría. Seguramente por eso, y como recuerda la miss Edith cada vez que me ve, yo llevaba pan con mantequilla o atún (nunca ambos juntos) en unas bolsitas de leche. La ENCI, se acuerdan, color verde con una vaquita. El hecho es que mis pancitos quedaban con una fina capa blanca. Tipo empanada de carne, pero no era azúcar, sino leche en polvo.

Siempre con Kike como datero, fue después de uno de estos paseos que se dio una pelea entre compañeros del salón. Fue en el Parque Castilla, frente a la puerta principal del cole, en la calle Joaquín Bernal. Peleaban -creo- por el amor de una compañera. Lo célebre de aquel enfrentamiento fue que uno de los contendores hizo la famosa pose de la grulla, aquella de la película Karate Kid. Obviamente no le salió, y al final se agarraron a los típicos jalonazos y empujones. Las únicas peleas con estilo, donde cada peleador da un golpe a la vez, son las que se ven en la TV.

La gente hacia mini tonos en los paseos. Claro que eran muy pocos los que bailaban. Me refieron a los hombres que bailaban. Y eso se mantiene hasta ahora. Siempre nuestras parejas (enamoradas, novias o esposas) insisten en bailar cuando uno esta recontra animado con los patas tomando unos traguitos y conversando. Pero bueno, en estos paseos los más agrandados bailaban. Algunos estaban ya con la enamoradita, mientras que yo (y gran parte de mi mancha) estabamos en Los Gobots o Robotech. ¡Aunque ya picaba!

No he querido incluir nombres en algunos de los eventos descritos, primero porque no los recuerdo bien y segundo porque espero contar con la autorización respectiva. Si se acuerdan algo más, por favor coméntenlo o me envían un email.

2 comentarios:

  1. La historia se me hace super conocida... Y ese maravilloso muchacho, hoy todo un hombre, sera mi esposo este domingo.
    Obviamente que no es Polar. A quien considero un buen amigo y al que le deseo muchos an_os de felicidad junto a nuestra amiga Lucia Segundo.
    Techy

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  2. ¡Germancito! Hola brother, soy Tito, ¡y cómo no recordar esas anécdotas! Las del box lunch eran muy buenas. Los hombres salíamos del salón con la intención de no identificar a la propietaria de las loncheras que se iban colocando al fondo del salón, me parece que era con la intención de que departiéramos todos con todos sin caer en los típicos casos de pasar el rato con nuestra querida amiga. Y como bien dices las mujeres llevaban el almuerzo y los hombres el postre. Si mal no recuerdo en una de esas oportunidades mi viejito me compró para que lleve un par de pastelitos en Belgravia -creo que eran los relámpagos-, ¡y tuve mucha suerte con los almuerzos que me tocaron en esas experiencias! Recuerdo muy especialmente el almuerzo que, en uno de esos años, me tocó con Consuelito. ¡Llevaba muy buenos almuerzos!
    Y en cuanto a la experiencia de la picadura, ¡vaya que si me dolió! Si mal no recuerdo estábamos jugando uno de esos lindos partidos de hombres contra mujeres en que todos corríamos desordenadamente en busca de la pelota -en el curso de nuestro paseo anual-, cuando de repente senti un dolor tan intenso en el pie que cai al piso quejándome de dolor. Instintivamente me quité la zapatilla del pie adolorido, y no se si fue Albertito Herrera, Jean Pi o Jean Paul quien se acercó presuroso y me dijeron que habían visto una abeja en la zapatilla. Yo llevaba unas Dunlop o Settia con huequitos en los lados, y aparentemente por ahí me picaron. Yo andaba sin medias. Como bien dice Germancito, probablemente no habría sido más que un zancudo, pero de ser así, ¡cómo me picó el desgraciado! Para mi suerte estaba la mami de Guille Amésquita, quien pertenecía a los Boy Scout Lince 70, ¿grupo Baden Powell?, y me dio las primeras atenciones y engreimientos.
    German, muchas gracias por este espacio para recordar la etapa más feliz de nuestras vidas -a mi criterio-, la del colegio. Los extraño mucho y recuerdo siempre.
    Con todo mi cariño,

    Tito

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