sábado, 2 de mayo de 2009

Lucianita...

Mi esposa esta con su grupo de amigas de la universidad. Un grupo de chicas muy lindas y buenas. Ha venido una de ellas a celebrar el primer añito de su hijito, y le ha endosado el bebé a su esposo luego de terminada la fiesta infantil. Y bueno, es justo y necesario que pase un rato con sus amigas a las que ve después de muchos años. Mi china esta ahi con ellas (han ido a tomar un café Hubiera preferido que se vayan a meter una "bombaza", pero bueno, ya están "tías"),. Yo me he quedado con mi Lucianita.

No soy de cuidar bebés. Me encanta verlos, pero pierdo rápidamente la paciencia cuando se ponen a llorar. Peor aún cuando no se cuál es la razón (y bien difícil hacer hablar a un bebé de menos de un año y medio). Incluso siendo los míos, mi labor el primer año y medio de vida de mis hijos ha sido más de logística. Es decir, tener todo a la mano: cambiador y ropa, pañales, toallitas húmedas. Un balde por si hay un vómito repentino, y un trapeador (con harto desinfectante) para limpiar y perfumar el ambiente después del "buitre".

También estoy a cargo de las visitas periódicas al pediatra y de llamar a consulta domiciliaria cuando se presenta alguna enfermedad (no sin antes pasar un par de horas en internet averiguando -y preocupándome- al respecto).

Sin embargo, ahora con mi Lucianita ya de dos años, estoy en estos momentos pasando un rato realmente agradable e inolvidable. Ella esta a mi costado, sentada en su sillita haciendo unas lineas en unas hojas bond. De rato en rato, garabatea su libro Coquito, pero siempre hablando, cualquier cosa. Habla y habla.

No le digo nada, sólo la observo. Es increíble como día a día aprende algo nuevo y va formando su personalidad. Le pedí que me aceptara ponerle medias y sus crocs, pero no me atracó. Entonces le dije, "Mírame hijita, te tengo que contar algo: A una niñita, por no usar medias, se le subieron hormiguitas". Entonces me aceptó. Yo feliz. Le puse sus mediecitas, pero cuando comencé a ponerle sus sandalias, no me dejó. Se las sacó y me miró, como quien dice: "Ya pues, no te pases, ya te acepté las medias, pero no las sandalias".

En un rato más va a decir: "Mi tete", o sea su biberón con leche...

-----pausa de unos minutos ante el llanto de la bebita----

Acaba de golpearse con el lapiz de color en su frentecita mientras estaba agachada pintado. Comenzó a llorar y pide a su abuelita. Nada la calma, sólo su abuelita.

Ya decía yo, no puede ser verdad tanta belleza. Al final ocurre lo que justamente no quería que ocurra: que la bebe llore y llore y que yo no la pueda calmar y me ponga impaciente. Y ha vuelto a llorar (se calmó cuando subió su abuelita), pero esta vez porque bajó la abuelita a calentarle su comida. Creo que tiene sueño y por eso se ha engreído con la abuelita.

La abuelita la engríe, la carga y hace lo que la bebe le pide. Mi suegra tiene una paciencia divina. Ella dice que con molestarse no se logra nada, todo se logra con amor. Por suerte sus hijos son casi perfectos y estoy seguro que nunca le dieron razón para molestarse; o será que ese crianza, basada únicamente en amor sin reparos, le dió hijos ejemplares.

Espero llegar a tener algún día esa gran paciencia oriental, aunque la veo bien difícil. En estos momentos estoy muy contrariado asi que mejor no sigo escribiendo.

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