domingo, 19 de abril de 2009

Aniversario

Hace 12 años me casé con mi chinita. ¡Todo fue tan rápido! pero yo estaba seguro de que asi debía ser. Estoy seguro que mucha gente no nos daba ni un año; otros, nos daban con absoluta seguridad una vida llena de felicidad. Mis padres fueron unos de ellos.

Recuerdo que le dije a mi papá: : "Pa, me voy de la casa". Y el me preguntó: ¿Por qué hijo, acaso no estás bien acá?. "Porque me voy a casar con la chinita" le respondí. Sonrío y me dijo: "Que bien hijito, yo sé que te va a ir muy bien y van a salir adelante".

Preparé todo el tema del matrimonio, tanto civil como religioso, ya que la china trabajaba todo el día en Monitor, un canal por cable. Yo en cambio trabajaba de profesor en el INFOPUC, pero ya tenía firmado el contrato de trabajo con el Colegio Markham.

Nos casamos y nos mudamos a la casa de mi pata PEZ. Su lindísima familia nos acogió con muchísimo cariño; y en lo que era el estudio, vivimos casi 6 meses. Lo único que necesitabamos era estar uno con el otro; y bueno, el hornito eléctrico para que la china me haga las torrejitas de atún.

Esa época, viviendo en un cuarto con baño -pero sin ducha, usábamos el baño principal de la casa- fue sin lugar la dudas la mejor época de nuestro matrimonio. En gran parte, por la felicidad y tranquilidad que nos trasmitían la familia de mi querido amigo PEZ.

Luego nos mudamos a algo más grandecito (un mini depa por la misma zona, pero nos agarró el fenómeno del niño ahi, ¡Miércoles, que tal calor!. Dejaba mi lado de la cama mojadito. Pobre mi chinita, teníamos que voltear el colchón cada 5 días.

Luego llegó Germancito. Nuestro queridísimo hijo. Mi china hizo que la amará aún más (y a mi vieja y a mi hermana Kathilú y a todas las madres en general) cuando la acompañe en el alumbramiento: parto natural. Sin anastesia, ni tanta cosa.

Después nos mudamos creo que ocho veces más. Nunca, jamás, ni una sola vez mi chinita se quejo de algo, de lo ajustados que vivíamos, o del carro viejo que compré al inicio, o de las torrejitas de atún. Nunca. Si le decia, chinita nos vamos a la punta del cerro, estoy seguro que sonreiría y diría "Ya mi amor!". Siempre ha estado a mi lado, en las buenas y malas, en la salud y en la enfermedad, en la bonanza y la probreza. ¡Cómo no amarla! !Cómo no desear doce años más con ella!. Eso es AMOR.

Cuando veo parejas que dicen amarse, pero que aún no están preparadas para el matrimonio, yo les pregunto: ¿Se da algún examen para saberse apto para el matrimonio?. Otros dicen: "No estoy seguro si lo amo". El amor, el verdadero amor, se ve cuando uno se casa (o cuando se convive). Cuando sabes (y aceptas o llegas a un acuerdo) cómo es que duerme tu pareja, si se suelta gases, si ronca. Si deja la leche en el tarro, si deja su ropa tirada.

Asi que quiero agradecer en este aniversario a la gente que creyo en mi chinita y en mí. También a los que no creyeron: ¡Ahi esta pues, y ahora que me dicen!. Pero sobre todo, quiero agradecer a mi chinita linda. Ella sabe que siempre voy a estar a su lado, total yo soy su ángel de la guarda, y esa es mi misión en este mundo.

3 comentarios:

  1. Amigo no puedo creerlo me has hecho llorar los felicito por estos 12 años y que cumplan muchos màs, eso es amor y respecto, eres una persona maravillosa y la china tambièn.

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  2. Muy buena prosa, y sobretodo muy buen relato. Sugiero el cambio de Singampa.. Un termino muy regional para un blog tan interesante

    Saludos Cordiales

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  3. Germancito, y mi querida Nanita: de verdad los felicito!!! es muy poco común encontrar una pareja que hable como tú lo has hecho. Realmente merecen toda la felicidad del mundo. Los quiero mucho!!

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